ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN DUELO


“En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL; es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (duele el dolor de los otros), y espiritual (duele el alma)”. J. Montolla

El duelo es una experiencia muy íntima que cada persona vive de manera individual, incluso cuando hay que enfrentarse a un duelo común dentro de la familia, cada miembro lo vivirá de un modo distinto. La reacción emocional ante una pérdida es una de las experiencias más dolorosas que tiene que afrontar el ser humano, duele el cuerpo, la mente y el alma. El duelo se sufre no solo cuando se pierde a una persona querida, sino ante pérdidas significativas por las que el ser humano pasa a lo largo del ciclo vital:

1. Pérdidas sentimentales:
• Rupturas, divorcios, separaciones. Pueden llegar a causar importantes problemas en la vida de una persona, afectando a valores, creencias, pérdida de la autoestima, disminución del rendimiento laboral y sensación de vacío.
• Relaciones familiares: la pérdida de relación entre hermanos, como puede suceder cuando se dan enfermedades crónicas graves como alcoholismo, drogadicción, alzhéimer… o como resultado de conflictos familiares.
• La pérdida de las relaciones con amigos.

2. Pérdidas materiales como resultado de desastres naturales, desahucios, incendios… Incluso despidos, cambios de trabajo, cambio de ciudad, negocios fracasados, pueden llegar a generar sensaciones de pérdida y, por lo tanto, pasar por el ciclo del duelo: sueños rotos, futuro incierto, búsqueda de culpables… Reacciones normales dentro del proceso de duelo.

3. Pérdidas vitales. Pérdidas fruto del paso de la vida y que cierran una etapa vital. La menopausia, en las mujeres, supone el fin de un ciclo; del mismo modo, las crisis vitales aparecidas como consecuencia de la jubilación o de las prejubilaciones, el síndrome del nido vacío etc., suponen un reajuste en la vida social, familiar y laboral de las personas en esta situación.

Podemos concluir que a lo largo de nuestra vida sufrimos pérdidas por fallecimiento, pérdidas sentimentales, pérdidas materiales y pérdidas vitales. De hecho, los problemas emocionales derivados del duelo es una de las principales causas de atención en salud mental.

Algunos de los síntomas que se pueden manifestar durante estos momentos son: problemas de sueño, sentimientos de culpa, tras el fallecimiento de un enfermo crónico se pueden sufrir sentimientos contradictorios, por un lado, sentimos alivio por el fin de la labor iniciada hace años y, por otro lado, tenemos sentimientos de dolor por la separación física. Estar absorto en imágenes y recuerdos, miedo al futuro (¿y ahora… qué hago yo?), sensación de vacío, depresión, angustia, sentimientos de ira. La sensación de falta de comprensión y ayuda es muy frecuente, ya que el doliente tiene una constante sensación de falta de ayuda. Es normal durante el proceso de duelo y viene dado sobre todo por las denominadas frases hechas como: “Sé cómo te sientes”, “tienes que salir”, “es lo mejor que os podía pasar a los dos”, “ya está descansando”. Estos tópicos resultan dañinos cuando una persona ha perdido a un ser amado.

Cuando el proceso de duelo no se resuelve adecuadamente o se complica, podría llegar a desencadenar problemas psicológicos y de salud importantes como depresión, ansiedad, abusos de fármacos y alcohol, problemas cardíacos o ideación suicida.



NO PODEMOS ELIMINAR EL DOLOR PERO SI PODEMOS APRENDER RECURSOS QUE NOS AYUDEN A VIVIR EL PROCESO DE DUELO DE UNA MANERA CONSCIENTE, EVITANDO LA APARICIÓN DE COMPORTAMIENTOS PATOLÓGICOS