¿Alguna vez has oído hablar de la disonancia cognitiva ?

¿Qué es?

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Como seres humanos, necesitamos que exista una fuerte coherencia entre nuestras creencias, actitudes y actos. Cuando hay una falta de armonía entre alguno de estos, en psicologia nos referiamos a la disonancia cognitiva . Este concepto se refiere a la respuesta psicológica que tiene consecuencias negativas en nuestro bienestar mental y es mucho más común de lo que creemos.

El concepto fue desarrollado por el psicólogo Leon Festinger en A Theory of Cognitive Dissonnace. Segun este especialista estadounidense, la disonancia cognitiva se da cuando tenemos dos pensamientos o sentimientos contradictorios entre sí o cuando actuamos de una forma distinta con la que racionalmente estamos conformes. El resultado es un estado de ansiedad, nerviosismo y malestar.

Reducción

La respuesta ante una disonancia cognitiva es la de reducción. En otras palabas, el individuo buscará acabar, o al menos reducir, la contradicción mental que le ha llevado a la disonancia. Esto se basa en crear o considerar nuevas ideas que nos lleven a instaurar cierta coherencia entre nuestros actos o sistema de creencias. Por ejemplo, es común que busquemos excusas, ventajas o detalles en la situación o idea que nos ha llevado a la disonancia.

De manera general, existen cuatro formas o estrategias psicológicas ante la disonancia. Usemos el ejemplo de alguien que está a dieta:

  1. Ignorar o negar la contradicción: “Puedo comer esta galleta porque no es mala para mi salud. Lo he leído en una revista”.
  2. Cambiar el comportamiento o creencia que causa la disonancia: “No comeré más esta galleta”.
  3. Justificar el comportamiento aportando condiciones o alternativas: “Me saltaré la dieta, pero solo los fines de semana.”
  4. Justificar el comportamiento añadiendo nuevos comportamientos o creencias: “Me saltaré la dieta, pero haré media hora más de ejercicio al día.”

Autoengaño

Si bien la disonancia cognitiva es una respuesta psicológica natural, que Leon Festinger considera incluso innata, el problema viene cuando surge el autoengaño.

  • Lo que conocemos como autoengaño funcional es una forma adaptativa que nos permite convencernos a nosotros mismos y evitar el malestar que nos causa el fracaso ante una situación. Un ejemplo de autoengaño, ante una dieta fallida, sería decirnos a largo plazo “ya no quiero mejorar mi salud porque estoy bien así”. A largo plazo no es beneficioso, puesto que causa justo el efecto contrario y, además, no nos permite desafiarnos a nosotros mismos.
  • El autoengaño consolatorio es a través del cual culpamos a un agente externo. Un ejemplo sería: “no he mejorado mi dieta porque mi pareja no deja de comprar comida basura”. De esta manera, protegemos nuestro ego y nuestra autoestima ante situaciones adversas. Sin embargo, es importante aprender a asumir nuestras responsabilidades.

Ilustraciones por Flavita Banana

Otra forma de autoengaño es la de mentir a los demás y, aunque siempre se es consciente al principio, podemos acabar creyendo nuestra propia mentira.

Lo mejor ante una situación en la que no nos sentimos cómodos con nuestros pensamientos o comportamientos, es afrontarlo y tomar medidas ante lo que nos pasa. En otras palabras, debemos adoptar la segunda estategia de reducción: cambiar el comportamiento o creencia que causa la disonancia. Si seguimos con el ejemplo, lo que debemos hacer es dejar de ponernos excusas y comenzar a seguir la dieta que nos habíamos impuesto.

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Algunos ejemplos para entender la disonancia cognitiva

Ninguna persona puede negar, a día de hoy, que el tabaco es perjudicial para la salud. A este pensamiento que nos llevaría a no fumar, le contradice una adicción (en este caso, un comportamiento) que nos incita a hacerlo.

¿Como respondemos hacia esta disonancia? Con excusas que “equilibren” nuestro pensamiento, creando situaciones en los que fumar es más beneficioso que no hacerlo o negando las desventajas del tabaco. Por ejemplo: fumaré pero solo en época de exámenes para aliviar mi ansiedad; de algo hay que morirse y hay muchas cosas que causan cáncer; etc.

La misma situación que acabamos de presentar se puede dar con cualquier tipo de adicción. Si crees que tú o algun ser querido está pasando por una situación difícil con el consumo de sustancias, acude a un especialista. 

Otro claro ejemplo de disonancia cognitiva es el de la infidelidad. Una persona que ha sido infiel se suele autojustificar culpando a la pareja con excusas como “ya no me trata igual” o “ahora trabaja demasiado”. Ante la ansiedad que causa una disonancia, esta persona puede intentar compensarla con refuerzos positivos hacia su pareja, de modo que justifica su acción (“gracias a la infidelidad, me he dado cuenta de que quiero a mi pareja”) o reduce sus efectos (“aunque le haya sido infiel, trato muy bien a mi pareja, por lo tanto no soy una mala persona”). Lo cierto es que en muchas ocasiones la confesión es la única manera de librarse del sufrimiento que provoca el ser infiel.

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